
Si tuviera que elegir una palabra que encierre lo que mi mamá significa para mi, no podría. Hemos construido un lazo a lo largo de la vida que, difícilmente sea parecido al que pueda tener con alguna otra persona. Ella es mi puntal, mi sostén, mi norte...nunca me ha dejado a la deriva. Incluso, muchas veces, sin siquiera una palabra de por medio a conocido mi dolor.
Ella es un roble, pero su corazón es como una margarita que se va deshojando. Es socia vitalicia de coronaria, pero de esas de lujo...de las que no se dejarán llevar tan fácilmente.
Mi tratamiento se postergó a la espera de su recuperación, pero hoy las dos unimos palpitaciones para que el milagro no se demore. A comienzos del otoño quizás su corazón sólo sepa de alegrías.